26 feb. 2008

Satori

No hubiera podido predecirlo. No se si fue un instante, o una eternidad que duró solo unos minutos. De repente el olor a sangre lo cubrió todo. Estaba dentro de un organismo vivo. Sentí la humedad, el aliento, de ese misterioso ser. Miré al cielo y solo pude ver el inmenso vacío de la muerte, un fondo negro con destellos de luz.
Recorrí desde mis pies hasta el horizonte todas las formas de vida. Microbios, plantas, insectos y mamíferos, fluyendo como un río. Luego miré mis manos.
La tierra estaba muriendo.

4 comentarios:

Aguabella dijo...

FRANCO, he tenido problemas con la plantilla de mi blog, te mando la nueva dirección, y seguimos en contacto, ya me contaras que tal van los exámenes eh?

http://aguabellapersonal.blogspot.com/

nos vemos Franco,te vuelto a enlazar a mi blog.

Na dijo...

Hola, gracias por visitar mi blog

Saludos, Nadia

Carolina dijo...

Holas!
Visitando tu blog!
Un poema bastante ecológico, muy bueno la verdad, al principio creía que se trataba de una persona muerta...pero no todo es lo que parece! Felicidades!
Buen blog!
Saludos
Caro

Analuz dijo...

Excelente tu blog, y no exagero.

Me encantó, y espero que sigas con estos escritos tan "llegadores", podria decirse (por lo menos para mi).

Gracias por el comentario a cerca de Chaplin.

Beso, Analuz